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  • Sandra Lea Schuchner

El juego del silencio

El juego del silencio es un clásico en los ambientes Montessori del área de vida práctica, es adecuado hacerlo desde los 2 años en adelante. María Montessori consideraba que el silencio ayudaba a la concentración y que permitía la introspección, como si de una fuerza positiva se tratase. Gracias al silencio conseguimos meditar, relajarnos, entender cómo nos sentimos, cómo actuamos e incluso quienes somos.

Con el juego del silencio, que comenzamos a trabajar en Comunidad Infantil, pretendemos ayudar a los niños y a las niñas a conseguir paciencia, mejorar la concentración y a empatizar. Es muy útil en aquellos momentos en el que los peques están más activos y necesitan algo de paz, recuperar la calma y el equilibrio para llegar a la concentración.

¿En qué consiste el juego del silencio?

El juego del silencio de María Montessori se trabaja en los ambientes porque cómo sabemos los niños y niñas tienen una capacidad de atención corta. Incluso les resulta más difícil permanecer en silencio y estar quietos durante un periodo de tiempo. Gracias a este juego, los peques ganan en concentración, en calma, aprenden a relajarse y mejoran su autocontrol.

No necesitamos muchos materiales, incluso podemos practicarlo en casa, a los peques les encanta. Comenzaremos invitando a los peques a sentarse en círculo y les explicaremos qué vamos a hacer el juego del silencio. Es importante, preguntarles si se sienten preparados para quedarse sentados, quietos y en silencio como una flor, por ejemplo, o un árbol.

Si están todos dispuestos, les invitaremos a cerrar los ojos y mantener el silencio. La primera vez lo haremos durante unos segundos, a medida que vayamos practicando, iremos aumentando el tiempo. Pasado el tiempo del silencio, se llamará a cada niño o niña por su nombre, uno a uno, para que vayan saliendo del circulo con calma y en silencio. Otra opción es tocar una campana para que los peques sepan que el silencio ha terminado.

Para finalizar la actividad, se pregunta a los niños y niñas qué han sentido, qué han escuchado, etc. Cómo podéis observar es una actividad con control de error, si alguien se mueve hace ruido.

Existen muchas variaciones, se puede encender una vela al comienzo y soplarla al terminar, también se puede colocar un reloj de arena y permanecer en silencio hasta que termine, se puede hacer sonar un bol tibetano y permanecer en silencio hasta dejare de escuchar su sonido, etc.

¿Cuándo comenzar con el juego del silencio?

Aunque nosotros hemos empezado a practicarlo con niños de 2 años y medio, la idea es relativa, va en función de las necesidades y el desarrollo de cada peque. Es por eso por lo que necesitamos que:

  • Sean capaces de trabajar de forma independiente.

  • Que puedan controlar sus movimientos.

  • Escuchar y sentarse en silencio.

  • Capacidad de cooperación entre iguales.

  • Practicar lecciones de gracia y cortesía.

  • Ejercicios de caminar sobre la línea.

A estas capacidades hay que sumar que, para practicar este ejercicio, hay que elegir el momento adecuado. Que estén tranquilos ayuda, pero si percibimos cierto movimiento o que están muy activos, podemos hacer algunas dinámicas previas, tales como:

  • Sentarse en círculo con los ojos cerrados y ponerles sonidos para que los identifiquen.

  • Pasar una campana de mano en mano procurando que no suene.

  • Escuchar la llamada de un pájaro cantando.

Habilidades que adquieren con los peques con esta actividad

Los niños y niñas con el juego del silencio aprenden a desarrollar muchas habilidades, tales como:

  • Paciencia.

  • Concentración.

  • Autocontrol.

  • Relajación.

  • Refinamiento de los sentidos, como los sonidos.

  • Tolerancia.

  • Atención plena.

  • Escucha activa.

  • Conciencia del propio cuerpo.

  • Trabajo en equipo.

  • Responsabilidad.

¿Te animas a probarlo?




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